Ya que hablamos de palabra, de selva, de recuerdos, de paredes, de pájaros, de hondas, vamos a inclinar nuestra conciencia unos 25 grados (a ojo, como puedan), en posición de pensamiento, de laburo intelectual. Vamos a jugar un rato con la atmósfera, como seduciéndola y a su vez burlándonos de ella. Vamos a dejarnos llevar por una especie de "automatismo perceptivo", una suerte de técnica "a lo Bäsho", y por qué no Bärro y Piëdras, o Shüvia también.
Diego nos muestra un poco su técnica en un día de tormenta.
IV
Pluvial violencia ahora descarga
el cielo que recuerda su poderío.
Para mí la noche no es otra cosa
que hermosura y brío
lo que otros llamarían
de las noches, la rosa.
V
Las nubes, aunque quisieran
ya no podrían descubrir
la siempre luna
La siempre lluvia relumbra
todavía amarilla bajo los postes
y un fondo de gris celeste indescriptible
parece haberla hecho más triste.