Preocupada por las experiencias de la vida, ella las transforma en palabra para sacarle otros gustitos. Azucarados, a miel, a limón, acaramelados, ácidos, o de chocolate.
Pero ella siempre tiene algo que decirle a la vida.
Jamás.
De lo que era, solo el nombre queda.
Solo el nombre y el recuerdo.
Ya no existen lunas llenas,
Ni sueños incongruentes,
Ni lágrimas recurrentes,
Solo el nombre.
Ahora su pelo es más largo y peinado,
Ahora no le importa lo que piensen los demás.
Empezó a elegir mejor sus palabras,
A sonreír más, a jugar menos
Y a hacer de su nombre una marca registrada.
Porque después de todo,
Lo único que me liga a lo que fue alguna vez,
Lo único que queda de él, es el nombre.
Quizá porque me perdí ese capítulo en su vida,
Ese en el que su novela pasa a ser libre de autor.
Porque fui yo quien le pidió que cambie,
Y me perdí el proceso.
Y me dejó en el olvido,
Junto a la luna llena,
las chispas, las lágrimas de rutina.
Porque fui yo quien le robó todo y solo le dejó el nombre…
El nombre y un cupón vacío,
Para una nueva vida,
Libre de mí.
Por supuesto que se trata de Jacqueline Baffico, otra de las integrantes de Cumplir con La Palabra.
Cada vez que veo 0 comentarios pienso en el libro de Cumbio.
Jacki.
Sabes muy bien lo que pienso respecto a la poesia que escribiste, muy linda por cierto.
Te quiero mucho Jacky.
Un beso.
Tu cerdii =)