Y las mujeres también

Posted: viernes, 28 de noviembre de 2008
Claro ejemplo de progreso en el taller, esta chica de profundos versos, que nos deja pasmados con el significado de su poesía.

Preocupada por las experiencias de la vida, ella las transforma en palabra para sacarle otros gustitos. Azucarados, a miel, a limón, acaramelados, ácidos, o de chocolate.

Pero ella siempre tiene algo que decirle a la vida.



Jamás.


De lo que era, solo el nombre queda.

Solo el nombre y el recuerdo.

Ya no existen lunas llenas,

Ni sueños incongruentes,

Ni lágrimas recurrentes,

Solo el nombre.

Ahora su pelo es más largo y peinado,

Ahora no le importa lo que piensen los demás.

Empezó a elegir mejor sus palabras,

A sonreír más, a jugar menos

Y a hacer de su nombre una marca registrada.

Porque después de todo,

Lo único que me liga a lo que fue alguna vez,

Lo único que queda de él, es el nombre.

Quizá porque me perdí ese capítulo en su vida,

Ese en el que su novela pasa a ser libre de autor.

Porque fui yo quien le pidió que cambie,

Y me perdí el proceso.

Y me dejó en el olvido,

Junto a la luna llena,

las chispas, las lágrimas de rutina.

Porque fui yo quien le robó todo y solo le dejó el nombre…

El nombre y un cupón vacío,

Para una nueva vida,

Libre de mí.



Por supuesto que se trata de Jacqueline Baffico, otra de las integrantes de Cumplir con La Palabra.