Con la belleza de un halcón sobrevolando las montañas, Gabriel Prates nos cuenta cómo la recuerda entre los andenes del pasado, como un sueño, pero presente dentro suyo.
Tu recuerdo
Luna plateada que da brillo
a esta noche silenciosa.
Vientos suaves acarician los árboles mudos.
Suave acaricia tu pelo
y el río trae de las montañas
canciones de las estrellas.
Mis manos recorren los campos de tu espalda,
envuelven colores.
Intentan levantar el fuego de tu piel callada
y mis labios sedientos
del arruyo de tu amor.
Paso mil noches en vela:
los colores de la primavera en tu rostro.
El perfume del jazmín en tu piel.
El amor en tu mirada.
Me voy durmiendo
y en el sueño recuerdo
los sueños y fantasías
que en la mente guardabas.
Te veo en los bosques
y la lluvia disipa la alegría,
tu imagen y te pierdes
en una pesadilla de olvido.
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